lunes, 23 de marzo de 2009

ALABANZA A LAS 21 TARAS.






Om. Homenaje a la Venerable Arya Tara

Te rindo homenaje Tara, heroína diligente, tus ojos son como el destello instantáneo del rayo, tu rostro nacido del agua, surge del floreciente loto de Avalokiteshvara, Protector de los tres mundos.


Te rindo homenaje Tara, tu rostro es como cien lunas llenas de otoño reunidas en una, radiando como la luz expansiva de mil estrellas juntas.


Te rindo homenaje Tara, nacida de un loto azul dorado, tus manos están hermosamente adornadas con flores de loto. Tú que eres la personificación del dar, del esfuerzo gozoso, del ascetismo, de la pacificación, de la paciencia, de la concentración y de todos los objetos de práctica.


Te rindo homenaje Tara, la ushnisha de los que han trascendido el sufrimiento, tus hechos superan infinitos males. Tú que has alcanzado las perfecciones trascendentales sin excepción y en quien los hijos de los Victoriosos confían.

Te rindo homenaje Tara, que con las letras Tuttara Hung, llenas los reinos del deseo, las direcciones y el espacio; tus pies pisan los siete mundos y eres capaz de atraer a todos los seres hacia ti.

Te rindo homenaje Tara, venerada por Indra, Agni, Brahma, Vayu e Ishvara. Ensalzada por la asamblea de espíritus, cadáveres animados, Ghandarvas y todos los Yakshas.


Te rindo homenaje Tara, que tus Trad y Phat destruyen por completo las ruedas mágicas de los demás. Con tu pierna derecha recogida e izquierda extendida y presionando, las quemas en un remolino de fuego.


Te rindo homenaje Tara, la gran terrífica. Tu letra Ture destruye por completo a los malvados poderosos, con una expresión iracunda en tu rostro nacido del agua, eliminas a todos los enemigos (1) sin excepción.


Te rindo homenaje Tara, que tus dedos adornan tu corazón con el gesto de las Tres Preciosidades Sublimes, ornada con una rueda que señala todas las direcciones sin excepción con la totalidad de tus rayos de luz.


Te rindo homenaje Tara, que tu brillante corona ornamental, alegre y magnífica, expande una guirnalda de luz. Y que con tu carcajada de Tuttara, conquistas a los malvados y a todos los mundos.


Te rindo homenaje Tara, capaz de invocar a la completa asamblea de protectores locales, que estremeces con tu expresión iracunda y feroz, rescatando con la letra Hung a los empobrecidos.


Te rindo homenaje Tara, tu corona está adornada con la luna creciente luciendo ornamentos muy brillantes. Y el Buda Amitabha desde el nudo de tus cabellos resplandece eternamente con potentes rayos de luz.


Te rindo homenaje Tara, que resides dentro de una guirnalda brillante parecida al fuego del final de la era de este mundo. Rodeada por el gozo, estás sentada con tu pierna derecha extendida e izquierda recogida, destruyendo por entero todas las multitudes de enemigos (1).


Te rindo homenaje Tara, que tienes la mano en el suelo, a tu lado. Presionando con el talón y pisoteando la tierra con tu pie. Con una mirada furiosa de tus ojos subyugas los siete niveles con la sílaba Hung.


Te rindo homenaje Tara, Oh feliz, virtuosa y apacible, el auténtico objeto de la práctica que ha llegado más allá del sufrimiento. Estás perfectamente adornada con Soha y Om, superando con plenitud todos los males.


Te rindo homenaje Tara, rodeada por los gozosos, que subyugas en su totalidad a los cuerpos de todos los enemigos (1). Tu habla está adornada con las diez sílabas y rescatas a todos por medio de la letra del conocimiento Hung.


Te rindo homenaje Tara, que estampas tu pie y proclamas Ture. Tu misma sílaba semilla en el aspecto de Hung hace estremecer y temblar a las montañas Meru, Mandhara y Vindhya y a los tres mundos.


Te rindo homenaje Tara, que sostienes en tu mano la luna en forma de liebre como el océano celestial. Pronunciando Tara dos veces y al letra Phat, disipas todos los venenos sin excepción.


Te rindo homenaje Tara, en quien confían los reyes de los dioses reunidos, los mismos dioses y todos los Kinnaras, cuya espléndida armadura da gozo a todos. Tú, que desvaneces todas las disputas y los malos sueños


Te rindo homenaje Tara, cuyos ojos -el sol y la luna- radían una magnífica luz iluminadora. Y que pronunciando dos veces Tuttara y Hara, disipas todas las enfermedades epidémicas violentas.


Te rindo homenaje Tara, adornada con las tres cualidades, perfectamente dotada con el poder de la serenidad. Tú que destruyes las multitudes de malos espíritus, cadáveres animados y Yakshas.


¡Oh Ture, la más excelente y suprema!

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