viernes, 5 de junio de 2009

EL BUDA DUDA SOBRE SI DAR ENSEÑANZAS.




Y más adelante, estos versos, nunca antes escuchados en el pasado, surgieron espontáneamente en el Bienaventurado:


“Esto lo he ganado mediante una gran fatiga-


¡Suficiente! ¿Por qué debería darlo a conocer?


Para la gente consumida por la lascivia y el odio,


Este Dhamma es incomprensible.


Conduciéndose en contra de la corriente,


Sutil, profunda, difícil de ver y delicada,


Oculta detrás de la esclavitud de sus pasiones,


Están encapotados por las tinieblas de la ignorancia.”


En semejante sabio, ponderado como el Bienaventurado, la mente se inclina hacia la inactividad y no hacia la enseñanza del Dhamma. Entonces, al Brama Sahampati, al haber conocido en su mente esta forma de razonar del Bienaventurado, se le ocurrió este pensamiento: “¡Ay de mí! El mundo está perdido. ¡Ay de mí! El mundo está destruido, en la medida que la mente del Tathagata, el Arahant plenamente iluminado, se inclina más hacia la inactividad que hacia la enseñanza del Dhamma.”


Acto seguido, tan rápido como un fuerte hombre estira su brazo o tan rápido como lo recoge, el Brama Sahampati, despareciendo del mundo del Brama, se manifestó enfrente del Bienaventurado.


Entonces, el Brama Sahampati, habiendo puesto su vestimenta exterior sobre su hombro, habiendo apoyado su rodilla derecha en el suelo y habiendo saludado al Bienaventurado con las manos juntadas, dijo: “Bienaventurado señor, que el Bienaventurado enseñe el Dhamma, que Tathagata enseñe el Dhamma. He aquí, hay seres con poco polvo en sus ojos, quienes, al no escuchar el Dhamma, están decayendo, pero si a ellos se les enseñara el Dhamma, acrecentarían su imperfecto conocimiento.”


Traducido y publicado por Isidatta para el Bosque Theravada © 2009

Edición de Bosque Theravada © 2009


Texto completo:

http://www.bosquetheravada.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1013&Itemid=1368


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